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martes, 23 de mayo de 2017

Falsos mitos y consecuencias

La vertiente de la pedagogía constructivista que inunda el sistema educativo español parte de unos presupuestos básicos incuestionables sobre los que se sustenta su aceptación:

1-La incontrolada flexibilidad en los PEC de los centros deja la puerta abierta a gran cantidad de experimentos educativos o proyectos de innovacion educativa, así como a prácticas que nunca son comprobadas ni evaluadas, tanto por su efectividad, como por las consecuencias que se desprenden de su aplicación.

2- El alumno es considerado un ser desvalido que necesita de un sistema que le ampare, que le proteja ante la exigencia. El alumno puede facilmente adquirir traumas, es, pues, un ser vulnerable que como consecuencia de los deberes y exámenes se puede llegar a sentir desamparado. Un ambiente escolar tradicional es altamente pernicioso para el desarrollo de su personalidad, lo que seriamente dificulta que alcance una plena realización profesional de futuro.

3. La nueva pedagogía culpa al individuo, concretamente al profesor, de ofrecer contenidos curriculares, pues estos impregnan al alumno de hechos y teorías que no guardan relacion directa con su salud emocional.

4. Los padres delegan gran parte de la responsabilidad directa de sus hijos, pierden la facultad para influir en las esferas tradicionalmente desempeñadas por la familia, como son la transmisión de valores. Esto es algo que se entiende nocivo, en la medida en que potencialmente va en contra de los objetivos de las nuevas generaciones, que se consideran más evolucionadas y adaptadas al entorno social que sus padres.

Los padres pueden, sin embargo, pedir explicaciones a la institución educativa, si bien, a cambio de que no interfieran excesivamente a la hora de transmitir conocimientos y valores a sus hijos. Lo que antaño constituía el legado de virtudes de una persona, hoy está visto como algo que podría contradecir la opinión de los expertos en materia de  educación emocional.

5.El sistema educativo tradicional está desfasado, induce a desmotivar a los pequeños, les reduce a una productividad vacía, les genera daño y fracaso emocional. El profesor-orientador necesita conocer cualquier circunstancia personal, aunque ello implique entrar en la esfera de la vida doméstica del educando. 
La orientación pedagógica marca el único camino correcto para solucionar cualquier hecho, por insignificante que éste sea.

Todas estas premisas del nuevo sistema pedagógico, no se traducen en realidad en una idea novedosa del entorno del enseñante y del alumno, sino en una mera adaptación de las teorías constructivistas que ya han sido abandonadas en países con sistemas educativos mucho más avanzados que aúnan tradicionalidad con competencia profesional.

La aplicación de técnicas y experimentos de base pseudocientífica que no guardan relación con la trasmision de valores, de responsabilidad y de mejora educativa en lo que respecta a contenidos, deja huella en los que necesitan hoy si cabe más que nunca, herramientas para adaptarse a una economía globalizada y altamente competitiva.
Echar a perder un sistema educativo para dejarlo al servicio de idea fantasiosas que generan desánimo, vulnerabilidad y poca capacidad para el aprendizaje efectivo del alumnado, suponen una pérdida de control de la situación que tendrá sus consecuencias en el futuro recorrido de los alumnos.

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