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lunes, 21 de noviembre de 2016

LOE versus LOMCE

La LOMCE es una mejora de aspectos previamente contemplados en la LOE, de hecho, tanto la autonomía de centros como el acceso a una formación en términos de igualdad ya venían recogidos en la LOE, estableciendo además que el eje prioritario de vertebración del sistema educativo era el de frenar el abandono escolar temprano y reducir las tasas de desempleo en nuestro país, algo que recoge también su predecesora.
Con el transcurso de los últimos años, con los avances sociales, la globalización y las nuevas tendencias marcadas por los organismos internacionales de evaluación, se ha abierto el comienzo de un nuevo periodo que ha dejado a la luz la necesidad de avanzar en el cauce de la reforma que viene de la mano de la LOMCE. En esta Ley Orgánica se prevé potenciar aspectos que ya previamente se enunciaron en su antecesora, si bien, haciendo una mayor concreción y estudio pormenorizado de los tres pilares básicos de la misma: en primer lugar potenciar la autonomía pedagógica de los centros, para adaptarse más si cabe a las necesidades del alumnado y del contexto, así como a la plena rendición de cuentas, que ahora sí adquiere carta de naturaleza; en un segundo lugar, aspectos relacionados con el plurilingüismo, el reconocimiento explícito de que el que conoce idiomas se abre puertas y  accede a nuevos horizontes y perspectivas enriquecedoras, más si cabe en el contexto de integración europeo al que pertenecemos desde hace ya treinta años.
Un tercer pilar fundamental es el de la modernización de los ciclos formativos, mediante la implementación de la formación profesional básica y dual, así como la racionalización de la oferta formativa, así como  el establecimiento de puentes o pasarelas entre ciclos formativos que doten de flexibilidad a nuestro sistema educativo, tarea asignada a la LOMCE con especial urgencia.

Es por todo ello que la LOMCE supone una mejora de la calidad medida en términos de valoración objetiva y cuantificable, no solo como una forma de generar unas expectativas que conformen a la comunidad educativa, sino reforzando aspectos que pueden ser objeto de evaluación y cuantificación, tanto a nivel  de centro educativo, como de Administración educativa, ya sea nacional, supranacional o por parte de organismos internacionales.
Las pruebas de evaluación de etapas finales también está estrechamente relacionado con el concepto de calidad objetivable, de ahí que sea incluido como una novedad en la LOMCE.
Su antecesora, la LOE explicitaba que la calidad se medía únicamente en términos de igualdad, hoy en día, tenemos el sistema educativo más igualitario, no solo de la Unión Europea sino del promedio de países integrantes de la OCDE, lo que no ha servido para frenar la tasa elevada de abandono escolar temprano, así como las elevadas tasas de desempleo, se prevé tengan ser reducidas con fecha límite 2020.

La flexibilidad organizativa de los centros era, así mismo, también una tarea pendiente, puesto que, a pesar de ser enunciada en la LOE, no estaba concretada de forma tan evidente como en la LOMCE al considerar que la autonomía pedagógica y la adaptación al contexto real de los centros es esencial para el éxito personal y profesional de los alumnos. Es importante destacar que dicha autonomía no es contraria a la capacidad docente del ejercicio de sus propias metodologías, pues se respeta que el profesor es el especialista que sabe reconocer las habilidades y formas de enseñar que mejoren los ritmos de aprendizaje de su alumnado, así pues, la autonomía pedagógica de centros no es considerada una injerencia a la labor  del docente y a su forma de impartir clase y transmitir conocimientos.

Algo que resulta destacable en la LOMCE es la simplificación curricular, en España los curriculums han sido siempre muy extensos y muchas veces difícilmente adaptables a las necesidades de estudiantes con dificultades o ritmos de aprendizaje diferentes. Esta simplificación es parte de la flexibilidad que siempre ha necesitado nuestro sistema educativo. La labor del docente no se simplifica, pero sí que se ciñe a unos contenidos abordables de forma coherente y progresiva, ajustable a los alumnos de necesidades educativas especiales, así como al más que notable auge en la aplicación de las tecnologías de la información y del conocimiento para potenciar todo tipo de aprendizajes y ritmos diferentes de asimilación.

En síntesis, se puede decir que la LOE es un eje central del sistema educativo que necesitaba con el transcurso del tiempo una reforma a modo de refuerzo de sus aspectos esenciales, que anteriormente venían regulados pero que ahora con la LOMCE cuentan con una mayor concreción.
Los puntos novedosos de la LOMCE son esencialmente la apertura de diferentes itinerarios o pasarelas entre modalidades de estudios y cursos, tanto en la  ESO como en los ciclos formativos, con vistas a potenciar la continuidad de los estudios de los alumnos y aumentar su motivación. Una flexibilidad que ajusta nuestro sistema a otros modelos de referencia que han obtenido mejores resultados a nivel europeo e internacional. La igualdad es calidad, pero sin duda alguna, la flexibilidad y la modernización también lo son, algo que se entiende es una gran mejora pora parte de la LOMCE.
La sociedad evoluciona, los cambios sociales son imparables y fluyen a un ritmo a veces vertiginoso, lo que supone que nuestros jóvenes se encuentren en condiciones de adaptarse a lo que pronto será su realidad laboral. Un mundo globalizado, donde el conocimiento de idiomas, la creatividad, la aplicación de las tecnologías, el dominio del mundo empresarial, les abrirá sin duda alguna las puertas a un mundo fascinante que está por empezar.

Las leyes no pueden considerar los cambios como procesos aislados, más si cabe en aspectos relacionados con la educación, y por ello, necesitan ser flexibles para promover la rápida reacción de una estructura y sistema vertebrador esencial para la ciudadanía como es la educación.

Sin reformas no hay recorrido, la estabilidad legislativa es positiva si bien, las reformas para ajustar determinados aspectos a las nuevas circunstancias son esenciales para el  devenir de las futuras generaciones que necesitarán aprender a valorar los cambios y la incertidumbre para hacerse lugar en los tiempos que están por venir.










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