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viernes, 28 de octubre de 2016

La escuela del futuro

La escuela del futuro se desarrollará en un entorno saludable, donde los colectivos implicados darán un menor valor a la impartición de conocimientos poco significativos. El entorno del niño o adolescente necesita evolucionar de acuerdo con la evolución de la sociedad actual, pues hasta ahora la enseñanza se ha visto herméticamente cerrada en un entorno donde los cambios sociales operaban al margen de lo que estaba al alcance del sector docente.

La evolución del sector educativo se centra en abordar nuevas metodologías que no entren en conflicto con los contenidos académicos, pues a veces, por el hecho de hacer pruebas de estos nuevos enfoques, se abandona la estructuración y teorías académicas de inmenso valor que requieren un esfuerzo de asimilación por parte del estudiante.

Aplicar nuevas metodologías como el flipped room, y las mas avanzadas tecnologías, no suponen rechazar que el docente necesita y está en condiciones de abordar teorías académicas de forma flexible y con la implicación conjunta de estrategias de diseño de los contenidos teóricos, que por ser más flexibles pueden permitir alcanzar aplicaciones de tipo práctico que refuerzan la creatividad del alumnado.

Hoy por hoy existe todavía un escaso margen para aplicar las nuevas tecnologías, pues la escuela actual necesita antes preparar y concienciar bien a sus profesores de que los cambios que están por venir no suponen un cuestionamiento de la asimilación y metodologías de contenidos que han sido habituales hasta la actualidad.

De hecho, dependiendo de cual sea el estadio de la enseñanza, habrá unas metodologías que serán aplicadas como forma novedosa de enseñar que se irán combinando con las facultades tradicionales de esquematizar, de memorizar, de analizar, leer y asimilar de forma eficaz la materia objeto de estudio.

La enseñanza académica, en entornos de un mal entendido progresismo educativo, se considera hoy en día en fase de extinción, si bien, es oportuno considerar que estamos en un proceso de cambio, más que de desaparición. Es todavía poco habitual que haya profesores que se adapten rápidamente  a los cambios y soliciten entorno más flexibles que otros profesores más tradicionales. El mejor ambiente sin duda será el que permita la combinación de ambas técnicas, las modernas por llamarlas así y las convencionales, pues el resultado es operativo para cada fase del proceso evolutivo y cognitivo que necesita el alumnado.

Un cambio importante es el de reconfigurar el diseño de las aulas, generando entornos más flexibles, agradables y de mayor confianza. Las clases necesitaran una mayor duración, unos 90 minutos, para abordar tareas de asimilación y aprendizajes en ambas modalidades, las tareas más tradicionales combinadas con las practicas en entornos de tecnología puntera, con las que completar y aplicar la información.
La sociedad y la tecnologías requieren de una unión que combine el capital humano con la voluntad de esfuerzo que impregna la enseñanza académica. Desligar lo tradicional del entorno educativo a favor de las nuevas tecnologías daría con el traste del el entorno de enseñanza pues la labor de estudiar requiere de aplicar metodologías que incentiven la asimilación progresiva de contenidos, la lectura y escritura así como la esquematización, la constancia y concentración.

El seguir en un entorno tradicional también seria motivo de fracaso, ya que renunciar a la tecnología supone una pérdida de ingenio y facultad de asimilación, motivación e investigación que mejoraría los entornos dinámicos en que se mueven los alumnos de hoy en día.

Los contenidos es más que previsible se adapten a una visión mucho más internacional, alimentada por la globalización del pensamiento y las ideas. Los alumnos dominarán varios idiomas, ya no solo el inglés, y mostrarán interés por viajar y abrirse a nuevas culturas y entornos laborales.

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