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domingo, 26 de junio de 2016

Por media barra de Mars

Visto el panorama en la actualidad, es necesario tratar un tema que ha conmovido a Europa y que trasciende la temática que en este blog suele ser abordada, pero que, como profesora de Economía europea de la Universidad, estimo conveniente reforzar con una entrada.

La salida del Reino Unido tras el referéndum de hace dos días supone un varapalo importante para la construcción europea, no porque este país participara de un alto grado de integración, ya que los ingleses nunca apreciaron desde un comienzo una integración plena, optando por facilidades de movimiento y circulación de personas y capitales, sino,  porque hay algo grave que ver detrás de esta salida después de una larga trayectoria: la vulnerabilidad de Europa a los populismos que cada vez marcan más la vida cotidiana de las personas.

La crisis de 2008 generó un entorno de desconfianza como parte de un proceso bastante complejo a los ojos del común de los mortales que es difícil de entender. Esto, en lugar de ser aclarado, ha levantado sospechas y evidentes falsedades que desprestigian la conformación de un continente integrado que nunca, a lo largo de su historia, ha vivido a pesar de las peores crisis, un periodo de paz tan largo, positivo y próspero desde que se iniciara la integración en 1951. 

El populismo propone medidas ilusorias tan poco convincentes como posibles, ya que promenten una serie de medidas que no están al alcance de la evolución económica; proponen medidas ejemplarizantes para los que consideran que han apartado al ciudadano de sus derechos, proponen legislar para condenar la libertad de expresión y prometen, prometen y prometen sin descanso medidas que al final, además de ser incorrectas, suponen un ahorro de un coste de la integración, que en el caso de Reino Unido, por habitante, supone diariamente 26 peniques, el precio de media barra de la conocida marca de chocolate Mars.

Una permanencia a la que con su renuncia se aleja el Reino Unido de la estrecha colaboración con una Europa que les ha sufragado gastos y aportado relaciones comerciales solidas y preferentes, así como la importante ventaja de permitir y favorecer el libre fluir de las personas. ¿Pagaría usted este precio a cambio de media barra de chocolate?
El ejemplo de Reino Unido en Europa es un caso preocupante que podrá ser compensado a través de la firma de convenios o acuerdos comerciales. Dentro de lo que cabe no es uno de los países que han integrado con plenitud el proyecto d la integración, si bien, lo preocupante es que pueda servir de precedente de los nocivos impactos del populismo sobre la población, que aun vive descompensada ante el fervierte efecto de las decisiones manifestadas.

El populismo es parte de la ilusión de una minoría que aprovecha las circunstancias para servirse de la democracia y dar continuidad a un daño irreparable en la población mediante la proliferación de medidas que promueven la pobreza, la ausencia de libertades y el fin del liberalismo que es esencial para la apertura social y evolución de la identidad humana.

Mi más sentido pesar ante una decisión que nos conmueve a tantas personas, no perder la esperanza se refleja en la continuidad de la vocación europeísta con la que escribo estas líneas.

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