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miércoles, 11 de mayo de 2016

Mitos de la enseñanza (II): el profesor académico es autoritario y no sabe de emociones

El autoritarismo en el sistema educativo ha sido liberado a través del avance social que aún siendo un tema delicado ha exigido la modificación de las conductas, tanto de padres como de alumnos, trascendiendo al sistema educativo en su conjunto. Actualmente existe una oposición al sistema tradicional que lleva  a que se denoste que la escuela es un lugar de exigencia, que promover un determinado nivel cultural es algo que no requiere exigencia ni valorar la parte educacional como algo integrado de forma natural en el ejercicio del enseñante.

La promoción de la "escuela de la ciudadanía" es un concepto más que inunda el lenguaje de la colectividad, en contraposición con un sistema que se entiende dominante y arcaico, propio de profesores que viven una exigencia constante que tiene como base promover un rechazo a quien no alcanza un objetivo.

Esta confusión es lamentable, pues se basa en la práctica del descrédito del enseñante, atribuyendo a factores de diversa índole que esta figura es poco evolucionada en asuntos emocionales.
Las prácticas del coach educativo y la diversidad de las metodologías modernas son modificaciones borrosas que se fundamentan en el miedo al considerar la evolución social,  que camuflan además algo evidente, y es que el profesor marca un eslabón del aprendizaje, que en esencia el alumno es el claro referente, que la evolución social ya marca que el profesor sepa adaptarse sin necesidad de que se entre a valorar aspectos que siempre se desconocen.
Resulta evidente que la carga emocional condiciona las actitudes mentales de las personas, es algo recurrente el saber discernir e investigar con tal de mejorar una evidente responsabilidad que comparten los padres con los docentes.  Si bien, encubrir que un enseñante no está a la altura de un saber hacer con sus alumnos lleva a poner en marcha mecanismos de ajuste formativo que se basan en metodologías y disciplinas como la psicología, la práctica socieducativa que exige que el profesor sea una figura con un determinado perfil o enfoque emocional.
Las prácticas educativas pueden ser mejoradas, es algo evidente a la luz de la influencia de las variables psicosociales en los alumnos, si bien, en su contexto, algo que experimente el individuo en su fuero interno.

El profesor ha de ser valorado como un individuo completo, integrado en un ambiente de relaciones afectivas y sociales que puede y está en condiciones de orientar su disciplina, sin necesidad de recurrir de forma obligada a una practica que busca la uniformidad en la percepción de la figura del profesor.

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