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jueves, 12 de mayo de 2016

El discurso liberal en la enseñanza

En la actualidad el debate de ideas no está asegurado pues hablar sobre la enseñanza es algo muy comprometido. Las ideologías revolucionarias que sedujeron la enseñanza con la ideología socialista vencieron la posibilidad de determinar una  contribución o debate argumentativo desde la perspectiva liberal.

El liberalismo ha sido acusado con firmeza de pretender acabar con la proyección de una educación estatal llegando al extremo de que algunos padres se convencieron de practicar el "homeschooling" y promover las privatizaciones para liberar a sus hijos de la enseñanza pública. Hay, pues, un alto grado de desconocimiento, que lleva a confusión, pues se considera que el liberalismo esta del lado del poderoso, del poseedor de bienes materiales que no necesita recurrir a la enseñanza ofrecida por el gobierno.

Estas aseveraciones son lamentables para el que defiende el auténtico poder de entendimiento de una doctrina que a través de sus ideas, recompensa del esfuerzo y la obtención de resultados, promoviendo la iniciativa del individuo en cualquiera que sea el ámbito, público o privado, dando acceso para ello a diferentes versiones o ideologías, diferentes lenguas, confesiones religiosas, todo con tal de eliminar la negatividad que surge de las recetas únicas que invaden todos los aspectos de la libertad individual.


En la visión liberal, el discurso en la enseñanza es favorecedor del dinamismo que proviene de las nuevas ideas, al promover valores universales como son el esfuerzo, el respeto a las normas y la responsabilidad de la eficacia y la transparencia por las que se promueven las libertades personales de una forma radicalmente diferente a los que promueven la sensación de beligerancia ante una hostilidad que sólo se oculta en sus mentes.

Reconducir el sector  y adecuarlo al liberalismo supone promover que el individuo es libre para asumir sus responsabilidades.  El ignorante, no puede ser nunca libre, ni siquiera de sí mismo.  

Es algo pernicioso para el avance social sugestionar que los enfoques académicos son adversos, que van en contra de quienes presentan ritmos de aprendizaje lento, pues la única receta de la prosperidad social pasar por reconducir la situación y alimentar al sistema educativo de una exigencia que sea marca de su verdadera excelencia y que propicie su verdadero cometido: el de acrecentar el nivel cultural de la sociedad sin interferencias de teorías engorrosas que proponen la visión terapeútica, intervencionista y uniformadora de los centros y escuelas.

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