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sábado, 2 de abril de 2016

SOS, ¿hasta dónde llegaremos?

Las discrepancias en la enseñanza, y en el sistema que la engloba, la educación, no se acaban por resolver. La firma de pactos, como el Pacte per les Illes, es un hecho encubierto por el que no se tiene en cuenta el efecto ni la forma adecuada de aplicar las medidas de apertura, propuestas inicialmente por el sector de la derecha política del país. El pensamiento de izquierdas que dirige la administración en la actualidad hizo una propuesta cargada de falsos elementos de seducción, que los "asamblearios" captaron desde el primer momento, viéndose reafirmados en su negativa a aceptar las medidas pretendidamente liberalizadoras. 



La derecha incluyó con la LOMCE medidas que podrían ser positivas si su aplicación se correspondiera con un ajuste desde el interior de los centros, aglutinando el parecer de todos los sectores, sin imposiciones ni desajustes en la forma de participación de los profesores, reforzando una autonomía que cuente con elementos de control por parte de los órganos internos, así como de la administración. 

La visión actual es desconsiderada, el pacto que se pudiera dar algo que, aunque cuente con una dosis de marketing importante, llevará a librar un desencuentro constante en la dinámica interna de los centros. Unas medidas, reflejadas en la segunda parte del Pacte, que no están precisadas, ni tratadas con reflexiones que permita sean adoptadas sin vulnerar la democracia interna. 

Todos estos son aspectos que dan conformidad a un entorno del enseñante cargado de dificultades y expuesto a sectores que buscan su propio prestigio, cargando de dinámicas paralizantes, sólo en apariencia liberalizadoras, el funcionamiento de los centros.

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