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martes, 5 de abril de 2016

La satisfacción del servicio sanitario frente a la enseñanza

La "gratuidad" de un servicio, sea la salud o la enseñanza, lleva a establecer comparaciones entre ambos sectores. La salud es  parte del compromiso social, algo que merece el respeto y cuidado por parte de los integrantes que conforman el ámbito sanitario. La renuncia a algo tan serio, supondría una alteración social que generaría limitaciones con consecuencias nefastas.

En el caso del sector de la enseñanza, éste ofrece la posibilidad de que el alumno pueda vencer obstáculos en un tiempo futuro, supone que para ello hay momentos en que se ha de pasar por amargas experiencias, fruto de la exigencia del profesorado, que necesita ajustar los mecanismos de implicación y compromiso con el estudio del alumno que se integra en el sistema de la enseñanza y que necesita ofrecer resultados. Esta diferencia lleva a que socialmente el servicio  sanitario sea valorado de forma muy positiva, y que la enseñanza esté sujeta a una valoración mucho más imprecisa, ya que aunque el cometido sea por parte de ambas socialmente significativo, los mecanismos son diferentes, así como las vías para alcanzar su objetivo final.



Hay muchas cosas que se pueden mejorar en la enseñanza para dejar atrás las presiones que le hacen ser vista desde fuera como un sector débil. Una forma de mejorar su proyección social es la de abandonar la vía de conflicto interno que se produce en la comunidad educativa, cuando el profesorado sugiere medidas activas, que en muchos casos son percibidas como limitadas. Esto justifica que aparezcan cada vez más protagonistas externos que propondrán  las medidas  que  desvirtuarán la práctica docente de altura de forma imparable y con consecuencias irremediables a medio plazo.





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