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jueves, 7 de abril de 2016

Ataque a la concertada

El paroxismo, la intransigencia, la forma encubierta de frenar el acceso al alumnado a una forma abierta de educación es marca indeleble de un Pacto que reafirma su voluntad, una vez más, generando engaños que frenan la confianza de la gente. No  pasa desapercibido que hay una carencia de recursos en la administración, después de un año de legislatura cada vez se oye con más frecuencia, que hay una mala gestión económica que nos lleva a tirar por la borda los esfuerzos del pasado.

Se han dejado atrás reformas estructurales, reformas que resultaban determinantes para dejar atrás la tendencia a los déficits excesivos que merman la aplicación de políticas que contribuyen a generar crecimiento económico.
Ahora se ahonda en una dirección que sugiere la necesidad de financiar los gastos a través de los recortes en centros educativos concertados, frenar ayudas que permiten su continuidad y la voluntad de un contribuyente a las arcas que demanda una educación diferente para sus hijos.

Negarles este derecho es frenarles el acceso a una educación que abre la puerta a una mayor variedad formativa, centros donde se pueden hacer aportaciones que vayan al margen de los discursos uniformes, lugares donde los alumnos acuden para ejercer un derecho constitucional que es el del libre acceso a una formación de calidad, que no tiene por qué ser pública de forma exclusiva.

Me muestro defensora de una educación pública que no excluya la participación de los centros concertados, que siendo de naturaleza diferente, permiten fructificar esfuerzos y vocaciones de aquellos que los eligen.

Es un desprecio darle fuerza a una situación permanente de uniformidad en la enseñanza.

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