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martes, 19 de abril de 2016

Alumnos y deberes

Cada vez se oye con más frecuencia, que los alumnos tienen una carga extra por las tardes que les lleva a ellos y a sus padres a sentirse desbordados.
Lo realmente importante a la hora de analizar este hecho es que hay una disminución de la carga afectiva de los padres, que permanecen durante jornadas interminables en sus lugares de trabajo. Es una evidencia que eso lleva a un conflicto con las tareas que subordinan a sus hijos por las tardes pues la dedicación de los padres les llevaría, de poder elegir, a tener preferencia por desarrollar otras actividades de mayor carga afectiva con sus hijos.
Los alumnos que quieren asimilar bien contenidos necesitan reforzarlos a través de tareas que tienen que realizar por las tardes con excesiva frecuencia, pues en las aulas se le da cada vez más importancia a aspectos y nociones culturales-emocionales, que se apartan cada vez mas de la referencia académica. Cultivar la actitud de disposición de los alumnos para realizar tareas está hoy en día en conflicto con la excesiva exigencia paterna y materna, que se sienten muchas veces vencidos para explicar contenidos que les superan en multitud de ocasiones.
Solucionar esto es algo que se plantea el sistema sin dar una respuesta, pues los planteamientos actitudinales, aunque sean necesarios, comen mucho tiempo y recursos en una tarea docente cada vez más alejada de entendimiento académico.
Reforzar el aprendizaje en los centros educativos es algo que apunta a dar respuesta a esta situación todavía no resuelta, pues muchos de los trastornos afectivos vienen del vacío afectivo de unos padres que, por más que lo intenten, no se ven muchas veces capacitados, ni lo suficientemente organizados, como para cubrir el vacío del conocimiento de una enseñanza que  se centra cada vez más en variables que pertenecen a la competencia de los padres.

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