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martes, 8 de marzo de 2016

Sobre el fracaso escolar, parte (III): alumnos


Sensación vulnerable de algo en apariencia imperdonable el  no verse preparados para abarcar el nivel de estudios necesario. Actitud abierta y de preocupación encubierta que les anima con más de una sugerencia a  pasar por alto que más allá de que se sientan preocupados se sienten también desbordados e impacientes ante las ambigüedades que les acosan fervientemente. Pues lejos de querer abandonar los estudios les gustaría encontrar un éxito académico que les diera una vision más optimista y amplia de la vida, sin que haya nada que les frene a conseguir lo que bien les dicen continuamente que está a su alcance.
Los alumnos con los que simpatizan se quejan de lo mismo, de que valoran los estudios, que hay cosas que les preocupan pero que sienten que su avance no es significativo, lo que les encamina a dudar de sus compromiso. La visión que ellos tienen no es muy esperanzadora, sienten y presienten que hay algo que les desborda y que les implica a renunciar.

La intuición no es engañosa, el verse sobrepasados desde hace tiempo es algo real que no se acaba de resolver en muchos casos. La falta de capacidad asertiva y comunicación es significativa: el rechazo en algunos ambientes tambien es algo frecuente, pues la carga emocional de verse en desigualdad les hace buscar nuevos caminos para sentirse realizados.

La motivación es algo que necesitan, que les lleve a sentir que pueden desarrollar sus capacidades por encima de la media, en la medida en que se descubra que hay talentos que les pueden abrir fronteras. Su preocupación está muchas veces encubierta, la actitud de distancia y de pérdida de protagonismo les lleva a renunciar a adentrarse a otras posibilidades ya que la oferta formativa es todavía reducida y la deteccion de sus virtudes va con cierto retraso.

Hay otro grupo significativo de alumnos que viven desmotivados, a pesar de que gozan de aspectos que con entrega y constancia les podrían llevar a buen puerto y acabar los estudios. Son alumnos que viven propios procesos internos, falta de acuerdo organizativo, falta de propósito, falta de confianza en sí mismos, exceso de inocencia, pocos referentes en su vida diaria que les impulsen a encaminarse, exceso de transigencia de algunos padres, que tras hacer averiguaciones concluyen que su hijo es renuente a alcanzar el nivel debido al mal proceder de algun docente, las malas compañías todas sugerencias de las que su hijo no puede ni es debidamente corresponsable.
El retraso madurativo es un obstáculo frecuente que necesita ser abordado en el momento en que el alumno se siente desbordado, intentando repararlo antes de que abandone la constancia y otros aspectos que junto con la buena conducta puede alimentar la vision de transigencia del profesorado y que frenen su cuestionamiento diario.
El altruismo en la docencia es algo que necesita del entendimiento de la realidad, para lo que es aconsejable no idealizarla sino mantener un criterio de igualdad entre los alumnos que evite que, más allá de algún proceso interno, se les aleje de abandonar los estudios  pudiendo  recuperar  el camino cuando lo consideren preciso sin que pierdan oportunidades ni se adentren a una visión de futuro con obstáculos o limitaciones.


**Entrada dedicada a S. R y F.R., alumnos de segundo curso de bachillerato para su trabajo de Proyectos.

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