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domingo, 6 de marzo de 2016

Sobre el fracaso escolar, parte (II): padres, madres y profesores


La visión de fracaso es evidencia de una marca clara de incoherencia, pues los alumnos asienten que es necesario corregir ciertos hábitos que cuestionan sus rendimiento académico. La labor de los padres es la adecuada en lo que respecta a estar alerta a según qué aspectos como son las compañías, las salidas, y costumbres perniciosas que en más de un aspecto podrían llevar al traste su aportación en el estudio y rendimiento.
La soledad que a veces sienten los padres obedece a que sus hijos, al hacerse adultos se vuelven algo renuentes a que sepan de sus intereses reales, conformando una vida donde en muchos casos rendir con éxito en un estudio dado no es lo realmente interesante. Los padres controlan muchos aspectos, pero sienten  cierto desconcierto y soledad para valorar si el fracaso escolar es algo que viene de su actitud más independiente ó de que sus hijos tienen otras prioridades en ese momento.
En cuanto al sistema educativo, la falta de constancia es lo que marca que el aprendizaje sea algo disruptivo, de falta de continuidad, de una labor docente centrada en la gestión de documentos, de explicaciones de ajustes normativos que dan una visión ficticia de la realidad, de sometimiento a una burocracia que limita que justifica y que no trasciende ni marca la voluntad del ejercicio docente real. El profesorado ocupa cada vez con más frecuencia vacantes de paso, con poca sensación de constancia en un puesto dado, los alumnos pasan de un profesor a otro con una significación y apoyo escaso ajustado a un proceso de paso. 
Es así que el profesor se ve sin recursos para abordar lo que con frecuencia no está al alcance de los padres, y es que frecuentemente los alumnos también se sienten desprotegidos al darse cuenta de que avanzar en el estudio requiere de un compromiso consigo mismos, con el profesor que imparte unos contenidos y con los padres que en muchas ocasiones se sienten en pocas condiciones de ajustar lo necesario para que el control sea el adecuado.
El avance requiere de una visión de tolerancia, pues los alumnos hoy en día están poco concienciados sin que se les oferte una visión de la realidad donde la brecha entre lo aprendido y lo que viven en su entorno esté ajustada, que los padres se entregan a su labor diaria y que afrontan preocupaciones que marcan su soledad en el terreno de lo que son obligaciones que afectan a sus hijos, que los profesores tienen responsabilidades que, sin abarcar la esfera de los padres, se corresponden a un aporte significativo que requiere de un ambiente de confianza en el centro educativo.



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