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martes, 15 de marzo de 2016

La tribu y el misionero

Según el Pacte per les Illes, la labor de educar lleva consigo la implicación de una comunidad de aprendizaje, entendida como la forma extensa de lo que hasta ahora era la comunidad educativa. El protagonismo de agentes diversos es digno de reconocimiento a la hora de conformar la realidad social, promulgando valores sociales que impregnan a la ciudadanía de actos de mayor responsabilidad y consciencia.
El altruismo marca un camino donde la idealización excesiva de la comunidad social puede llevar a una invasión de competencias que desfiguran la principal prioridad de la enseñanza.
Las visiones simplificadoras y maniqueas de la realidad pueden ser valoradas de forma general; las sociedades menos avanzadas han necesitado recurrir a una visión algo más reducida de la realidad, donde la tribu aportaba la visión comunitaria que les llevaba a tomar responsabilidad ante amenazas, conflictos sin resolver, sentimientos de pertenencia, vulneraciones, delitos ó trastornos psicológicos y de conducta que el jefe de la tribu barría con una escobilla como muestra de ejemplaridad ante los comulgantes. El misionero también ejercía su papel, inculcando principios religiosos, lo que impactaba en las comunidades donde los valores comulgados se veían distorsionados, después comunmente aceptados.
Las visión moderna de la realidad tiene mucha más complejidad que esa visión reduccionista y desvirtuada, pues cada sector se impregna por sí solo, de forma natural y orgánica, de aspectos de índole social, sin que sea necesario vulnerar, ni lastrar lo que el docente necesita aportar, fruto de su compromiso con la sociedad: el entusiasmo por facilitar un aprendizaje académico que vaya exento y libre de limitaciones teóricas, de ideologías y desproporciones evidentes.

Considerar las sociedades avanzadas actuales como una tribu evidencia que el colectivismo desprecia la iniciativa individual y la profesionalidad de los docentes, de la misma manera que  el asimilar la figura del docente a la del misionero confirmaría su impregnación ideológica en todos los aspectos.

La visión más amplia y madura de la realidad busca prestigiar la aportación de cada sector, sin que haya una  desnaturalización, fruto de quienes desprecian la libertad de expresión y acción conformando para ello un mundo unicolor, de tribus, de misioneros, de indios y vaqueros y de todos los elementos extraños que nutren fantasías poco ingenuas a la vez que muy marcadas ideológicamente.

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