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viernes, 11 de marzo de 2016

La mal entendida educación emocional

La educación emocional es un tema que está siendo abordado en varios centros de secundaria en la actualidad. La realidad que rodea al adolescente está marcada por muchos riesgos y situaciones de índole complejo que pueden influir en su comportamiento causando respuestas desde la ansiedad, hasta otros tipos de desórdenes que pueden poner de manifiesto trastornos afectivos que, de no ser evitados, podrían afectar a su carácter, así como a su rendimiento académico e integración social.
Renunciar a esta complejidad social es algo que no está de la mano de los profesionales de la enseñanza, que se sienten también desprotegidos a la hora de abordar determinados trastornos afectivos que influyen en la conducta del alumno, y que se pueden llegar a reflejar en su rendimiento académico.
Sin embargo, más allá de que todo esto sea un tema evidente, hay que destacar que hay una tendencia cada vez mayor a establecer protocolos de actuación en caso de que surjan conflictos que tengan como motivo alguna causa de índole afectivo.
Esta visión bienintencionada puede tener inconvenientes en la medida en que resulte incompatible con la transmision de conocimientos teóricos, académicos y coherentes estrictamente de índole curricular con una visión de modificacion de las conductas que tiene un origen claramente emocional, y que  el docente se vería abocado a afrontar.
Esto marca una clara incoherencia con la preparación que requiere una materia tan delicada como son las emociones, algo que es necesario abordar por auténticos profesionales en la materia, que lejos de defender su institucionalizacion, defienden su eliminacion, pues el intrusismo puede llevar a que el alumno sienta marcada su identidad por parte de profesores  que lejos de abordarlos correctamente les trasmiten que hay una problemática por la que se interfiere sea solucionado por auténticos profesionales.
Decir que la implicación de los docentes es de por sí muy alta y que no debería estar condicionada por la aplicación de protocolos, procedimientos, articulación de medidas, así como enfoques terapeúticos pues la integración de la práctica del profesor  no va exenta de tolerancia y un grado de consciencia con el que se humaniza la actividad docente, algo que sucede de forma natural sin que necesite inmiscuirse en visiones terapeúticas que requieren de la intervención de aunténticos profesionales en la materia.

1 comentario:

  1. Absolutamente de acuerdo. La adolescencia es una edad muy difícil, no sirven los protocolos, muchas veces erróneos, pues cada situación debe tratarse de forma diferente y, a veces una ayuda mal dirigida puede convertirse en un error importante que condicione a esa persona. Cada cual tiene su función en nuestra sociedad, y es por eso que se debe dejar en manos de profesionales.

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