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viernes, 31 de agosto de 2018

Nostálgicos del pasado

Con la caída del Muro Berlín se cerró una etapa histórica en Europa que, actualmente, vuelve a resurgir como consecuencia de la discrepancia suscitada en la arena política entre los dos modelos de organización de recursos económicos: el planificado y el liberal o de mercado. Hace unos días se hizo público un video con las declaraciones de una diputada de Podemos de Castilla y León que reflejaba la opinión de aquellos que son contrarios a la impartición de la asignatura de Economía Financiera en los centros de enseñanza. La disciplina económica ha ido evolucionando durante 200 años, las aportaciones de pensadores clásicos como Adam Smith supusieron un paso adelante en la doctrina académica de la disciplina, un compromiso académico con una ciencia que contribuye, entre otras cosas, a entender el efecto adverso del comunismo que ha conducido a muchos episodios de expoliación de recursos materiales y sufrimiento de la población, tal y como resultó de las numerosas crisis alimentarias, muy especialmente de la ucraniana del Holodomor que acabó miserablemente con la vida de siete millones de personas, un número de víctimas mortales muy superior al ocasionado por la totalidad de las crisis sistémicas capitalistas. Desgraciadamente no hace falta recurrir a tiempos tan remotos para encontrar ejemplos de la barbarie anticapitalista, tal y como sucede en Venezuela, donde el monstruo de la inflación, al que hace referencia el libro de texto objeto de crítica, ha sembrado la total desconfianza respecto al funcionamiento general de la Economía venezolana, situación que según se refleja en el video no parece guardar relación alguna con las nociones sobre cultura financiera que la diputada echa por tierra. Sería interesante aprovechar esta ocasión para hacer frente a las interpretaciones pueriles sobre conceptos básicos de Economía con las que se pretende ignorar los 200 años años de evolución de la doctrina económica. Sin lugar a dudas, la ausencia de ahorro e inversión suelen venir acompañadas por déficits elevados, despilfarro del gasto público, y la consiguiente necesidad de cubrir la deuda mediante el recurso al aumento de la masa monetaria, aumento al que se refiere la metáfora del monstruo de la inflación que necesita alimentarse del continuado incremento de dinero dando lugar al círculo vicioso de reducción de la inversión y del crecimiento económico real. Es evidente que el ahorro es un elemento imprescindible de la capacidad de compra futura, el aumento de la masa monetaria va en claro detrimento de la posibilidad de incrementar los activos materiales de las empresas y de las familias y del consiguiente bienestar social, generando altas tasas de inflación con las que mermar el poder adquisitivo, las perspectivas de beneficio e inversión, el crecimiento económico y lastrar la prosperidad de las generaciones futuras. En definitiva, el ahorro y la inversión son la cara y cruz del crecimiento económico así como la base de la motivación e incentivos de los agentes económicos para alcanzar mayores tasas de crecimiento que redunden en prosperidad y bienestar social. 
Se suele acusar a los defensores de la economía liberal de promover la ambición, la despiadada competitividad, de alimentar intereses propios de malas personas que por ser egoístas e individualistas buscan la forma de organizarse para aprovecharse de bienes que son escasos. Esa profunda inmoralidad personal no está relacionada con la Teoría de los sentimientos morales de Adam Smith, de hecho, con la metáfora de la mano invisible se representaba el progreso social de todo aquel que quisiera mejorar sin que ello fuera nunca en detrimento de personas más conservadoras en cuestión de ambiciones o voluntad de emprendimiento. La auténtica frivolidad económica se produce cuando en contra de la libertad de iniciativa privada y la organización económica basada en el libre mercado, los nostálgicos de épocas pasadas fuerzan a su antojo la interpretación básica de las nociones de Economía financiera hasta el punto de atreverse a liderar una opinión ética alardeando de la carencia total de conocimientos técnicos, históricos, morales e intelectuales más complejos y mucho más fiables y contrastables. Tergiversar la historia y desacreditar el conocimiento profundo de la Economía es una práctica habitual de partidos que desprecian el progreso y que lejos de aportar soluciones disparan ideas críticas contra la auténtica prosperidad. El maniqueísmo social propio de las ideologías anticapitalistas no busca la libertad individual sino una versión del bienestar al servicio del adoctrinamiento político donde la ausencia de libertad de acción y la deficiente forma de organización de los recursos económicos les permite de forma intencionada distinguir entre buenos y malos, entre quienes son moralmente superiores y quienes son inferiores además de egoístas, tergiversando de esta manera la interpretación real de la Economía sin importarles el hecho de poner en serio peligro el bienestar basado en la armonía social y la libertad individual. De la misma forma que sucedía con el Muro de Berlín, la frontera de Venezuela es saltada en una única y misma dirección. A no ser que la diputada de Podemos estudie Economía, difícilmente podrá darnos una explicación clara al respecto sin argumentar a favor de la ignorancia política en el área de la ciencia económica.

miércoles, 14 de febrero de 2018

Mito 3: No a los deberes.

La sociedad de la información contribuye sin lugar a dudas a un cambio importante en el sistema educativo, algo que favorece la incorporación de las nuevas tecnologías como herramientas de aprendizaje activo de los alumnos. Ésto, sin embargo, acaba siendo algo que de forma habitual se plantea con oposición a las técnicas tradicionales de enseñanza aprendizaje.

Hay, sin lugar a dudas, una especie de choque entre ambos planteamientos, por un lado, los que fervientemente favorecen la utilización de videojuegos y consolas, y los que por otro lado, prefieren la lectura, el deleite y gusto por la escritura, como vía de aprendizaje útil y universalizable a todo tipo de contenidos y nuevas  metodologías.

El rechazo a los deberes que defienden pedagogos como Richard Gerver, obvia dos cosas, por un lado la limitación habitual que siente el profesor a la hora de dar clases, debido a las faltas de disciplina y costumbres sociales que restan tiempo a la impartición de contenidos académicos, algo que supone la necesidad de mandar deberes e incidir de esta manera en los contenidos curriculares. Por otra parte, también es importante inculcar hábitos de disciplina, cumplimiento responsable de los quehaceres, marcar ritmos, cumplir objetivos, detrás de lo que subyace la responsabilidad y el compromiso del alumnado por el cumplimiento de unos plazos. Estas capacidades son esenciales para la vida adulta de los alumnos, puede ser y de hecho contribuye a su motivación y desarrollo como personas responsables que viven en sociedad y que contribuyen a ella mediante la asunción de responsabilidades.

Finalmente, destacar que Gerver suele recurrir a poner como ejemplo el caso de empresarios importantes como Steve Jobs, que se alejaron del mundo académico para emprender grandes retos en el mundo empírico, especialmente en los negocios. Estar formado a nivel académico no va en contra de estos retos, también sería justo mencionar los innumerables filósofos, empresarios, personajes conocidos y valorados en el terreno de la empresa, las ciencias y ramas jurídicas que han conseguido ser un referente social de alcance.

viernes, 8 de diciembre de 2017

Mito 2: Innovar es modernizar

Innovar es uno de esos conceptos que se manejan de forma asidua en la enseñanza. Dentro de las terminologías de uso frecuente se encuentra este vocablo, junto con el de liderazgo, educación emocional y en valores, trabajo colaborativo y proyectos, como forma de plasmar un cambio educativo que dote de credibilidad al proceso de aprendizaje del alumnado.

Innovar tiene consigo muchas connotaciones positivas, en cada sector se utiliza para marcar una dinámica positiva, de evolución, de tecnología. La labor de investigación es siempre previa a la de innovación, la obtención de resultados trascendiendo sin lugar a dudas una ideología, situando al investigador en su empeño por crear algo nuevo o dar solución objetiva y medible a un problema

Innovar en el terreno de la educación, tiene sin embargo unas connotaciones que le dotan de un sentido extraordinario, algo que sugiere una cierta demarcación que le de sentido y valor propio. Innovar no es lo mismo que modernizar, ni mucho menos guarda relación alguna con llenar un aula de aparatos informáticos.



Llegados a este punto, ¿qué se entiende por innovar en la educación? la clave es la de valorar el análisis sintético que permite sacar conclusiones objetivas acerca de las prácticas docentes, que por muy arcaicas que parezcan, nos permitan obtener buenos resultados tangibles, medibles y objetivables. No se puede ni debe caer en la trampa fácil de innovar por innovar, lo que funciona se ha de respetar. Esto es algo en apariencia sencillo, pero que conviene tener documentado en pruebas oficiales que puedan ser objetivamente difundidas, conocidas por el docente y valoradas en su justa medida. Hay prácticas que son muy positivas y que no necesitan ser ajustadas a través de la tecnología, como es el desarrollo de la escritura, la creación de esquemas conceptuales, el hábito de pasar horas ante un libro o escrito. Todos estos hábitos son igual de importantes que el desarrollo de nuevas herramientas informáticas que llenan de contenidos y colores los ojos de los estudiantes, sin necesidad de admitir que oculta un proceso de elaboración, muy semejante al de un escrito tradicional.

Innovar se puede confundir peligrosamente con el hecho de introducir trabajos colaborativos, que sustituyan clases de contenidos técnicos. La expresión de "aprender a aprender" es una constante en las retórica que oculta un vacío cognitivo, y es que sugiere un proceso activo que no necesariamente demuestra nada más que la forma antigua de hacer trabajos en equipo.


lunes, 30 de octubre de 2017

Mito 1: El aprendizaje académico es traumático

Todos somos conscientes de que en algún momento de nuestras vidas hemos pasado un mal momento debido a una excesiva exigencia académica. En la escuela tradicional se potenciaba el esfuerzo, la necesidad de obtener buenos resultados, el desarrollo del aprendizaje memorístico, algo que sin lugar a dudas no resultaba fácil, ni salía siempre tal y como se pensaba inicialmente.

Esta visión borrosa del pasado se percibe hoy en día de bastante crueldad, genera temor al fracaso, así como sensación de sacrificio que no puede como es lógico venir acompañado de un desarrollo equilibrado del niño o adolescente.

A partir de este temor surge un conflicto entre el abandono del papel de la escuela tradicional y el desarrollo de nuevas prácticas más amigables con el alumno, lo que se podrían llamar prácticas de aprendizaje alu-friendly, si se me permite la expresión. Estas prácticas, sin embargo, aunque potencian determinadas habilidades sociales, dan un bajo reconocimiento a la vocación  y muy especialmente al esfuerzo. Está claro que el esfuerzo, la dedicación, no siempre guardan una relación directamente proporcional con la obtención de buenos resultados, si bien, aportan algo que bien orientado genera una fuente de inmensa satisfacción al alumno: la determinación y el orgullo por el trabajo bien hecho.



domingo, 29 de octubre de 2017

NUEVA ETAPA, NUEVA ESCUELA

Con este mensaje pretendo dar inicio a una nueva etapa en mis aportaciones acerca de la educación. Es necesario reconducir el quehacer de la escuela y aclarar lo que son falsos mitos que sirven para aplicar metodologías que no están dando resultados.

Con el presente escrito pretendo añadir las claves que sirvan para entender el mundo de la docencia desde una perspectiva diferente, donde se consiga definitivamente dar por acabadas las aportaciones de la falsa nueva escuela, que incumple con la obtención de resultados y que resigna al docente a un papel muy alejado de su función original y auténtica.

Con esta nueva sección, recuperaré el sentido de la educación, adaptada a las necesidades de los nuevos tiempos, sin que ello tenga por qué acabar con los principios básicos que sirven a la misión de la escuela tradicional.

Los falsos mitos sobre los que se fundamenta la nueva escuela están además de caducos, basados en teorías pseudocientíficas que no vienen acompañadas de buenos resultados. Son teorías que tampoco están al servicio de la construcción de una identidad fortalecedora del niño o adolescente, que se siente sujeto pasivo de un proceso de ensayo de nuevas metodologías que no son eficaces en lo que respecta a la obtención de resultados académicos.

Se hace necesario ahondar en la transformación de la escuela, recuperar la formación académica y desvincular el proceso de aprendizaje de las teorías psicomodernas que inundan los contenidos hasta el punto de desvirtuar su sentido original.

viernes, 13 de octubre de 2017

Ana Fuster Abbad

Ana enternecía, su mirada azul, cristalina, aportaba fuerza. Atesoraba una imagen clara de sí misma, así como de cualquier tema que se dejara debatir.
Su capacidad para solucionar cualquier problema, por difícil que pareciera, transmitía mucha seguridad, algo que contrastaba con su apariencia delicada, de mujer de gran impecabilidad.
Ana no perdía la sonrisa que aún con una mandíbula tiritante le aportaba carácter propio, así como una mayor expresividad y simpatía.
Ana afrontó muchas cosas en su vida, algunas de gran dificultad,
siempre estuvo con los suyos a los que aconsejaba y ayudaba con rotundidad.
La familiaridad de Ana era parte de su carácter, fuerte externamente y delicado en su interior.
No cabe duda que siempre me sentí parte de la familia gracias a ella.
Era fácil compartir con Ana cualquier pensamiento, cualquier idea se manifestaba sin tapujos, en una comunicación que era familiar en esencia.
Querida tía Ana, una vez me dijiste:-Verónica, quién te iba a decir que  a estas alturas ibas a encontrar una tía a la que le gustara el "riki"- A lo que te respondí con una mirada sincera de complicidad entremezclada con la alegría que sentía al estar a tu lado.
Tu recuerdo, Ana, pervive imborrable en nuestro corazón.
D.E.P