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viernes, 7 de junio de 2019

¿Prueba única de la PBAU?

Hace pocos días se han hecho eco los diarios de multitud de quejas por parte de los alumnos en relación a la falta de uniformidad de las pruebas de acceso a la Universidad. Si bien es claro que hay un desconcierto, no lo es menos, que las pruebas de acceso son bastante heterogéneas, un tema muy delicado cuando a lo que nos referimos es a unas pruebas que otorgan la posibilidad de acceder a cualquier Universidad de ámbito estatal. La excelencia académica necesariamente pasa por la consideración y aprobación conjunta de unos criterios homogéneos que podrían entrar en conflicto con la delegación de competencias en materia de legislación autonómica. Es parte de la realidad legislativa que existen leyes de ámbito nacional que en determinadas partes del territorio se rechazan por introducir connotaciones políticas, por lo que su grado de implantación, aún siendo elevado, no viene reforzado por un desarrollo legislativo autonómico que permita armonizar los contenidos de forma suficientemente clara como para permitir un diseñar de una prueba única de ámbito nacional.


Una mayoría de profesores en determinadas Comunidades Autónomas, entre las que se encuentra la nuestra, no consideran que la prueba única sea una muestra de calidad, lo consideran una forma de intervenir en lo que entienden es una educación diferente, especialmente por el enfoque que defienden y la existencia de ciertas particularidades que se desprenden de la consideración de una segunda lengua cooficial que desgraciadamente no se comparte con el resto del Estado en su conjunto.

Esta desigualdad autonómica tiene una parte justificada, en el sentido que, con la adaptación de los contenidos de la LOMCE, o de cualquier ley nacional, siempre hay un determinado margen que limita la posibilidad de considerar una única evaluación de tipo nacional. Sin embargo, también hay quienes opinan de forma claramente diferente, y consideran, que homogeneizar los contenidos, especialmente cuando hablamos de una prueba de acceso a todas las Universidades, es una medida oportuna que también podría dar lugar  a una evaluación de la calidad del sistema educativo a nivel del conjunto del Estado.

martes, 28 de mayo de 2019

Guía del alumno para encauzar sus pasos en la vida universitaria

A estas alturas de curso los alumnos acusan muchos nervios, tienen muchas ideas en la cabeza y pocas ganas de tener que tomar decisiones transcendentales para sus vidas y las de sus familias. El hecho de optar por una u otra rama de estudios universitarios es una tarea difícil, a veces muy condicionada por las expectativas laborales y/o familiares. A continuación, propongo unos pasos que lejos de perjudicar, faciliten al alumnado tomar una decisión de forma clara y al servicio de su vocación:

1- Regirte por las salidas laborales es conveniente, siempre y cuando no haya otras ideas vocacionales, gustos, afinidades que compensen con creces la idea de que una carrera ha de estar al servicio de una futura ocupación laboral.

2- Conocer el plan de estudios suele ser suficiente a la hora de tener que decidirse entre diferentes ramas de estudios, pues es una medida objetiva de las asignaturas que tendrás a buen seguro que cursar, de cara a obtener la titulación final. Tampoco hay que llegar a obsesionarse, pues muchas asignaturas son desconocidas, algunas parecen más fáciles de lo que son y vicerversa, si bien, tener una idea general puede resolver muchas dudas, especialmente las de último momento, que suelen ser las peores.

3- Si conoces a alguien que ya esté cursando la carrera que te gusta, aprovecha la oportunidad de preguntarle, de saber y conocer qué contenidos abordan, quiénes son los profesores, sin tampoco hacer demasiado caso, ya que por regla general, el alumno tiene tendencia a quejarse de que hay asignaturas repetidas, profesores más flojos, y una mala organización. Hay que saber dirigirse a la persona adecuada, que muestre un mínimo de vocación y voluntad de esfuerzo.

4- Consultar una oficina de orientación académica es una buena idea, sólo los más espabilados suelen ir, varias veces a lo largo de bachillerato. Sin renunciar a tus sueños, puedes documentarte y conocer, además de las salidas profesionales, la inmensidad de carreras que puedes cursar, algunas ni te las puedes imaginar, con dobles titulaciones y estudios muy avanzados en áreas muy desconocidas.

5-Abrirte al mundo, pensar que se está muy bien con tus padres, pero que abrir las puertas a nuevas experiencias será un paso adelante y clave en tu vida. No te resignes a estudiar lo primero que te aparezca, eso puede causar a la larga mucha decepción. Salir al extranjero es una puerta de acceso a una nueva forma de entender la vida, la percepción cosmopolita es, sin duda, una de las grandes ventajas de estudiar en la Universidad, no la malgastes.


¡¡MUCHA SUERTE A TODOS EN LA PBAU!!


viernes, 31 de agosto de 2018

Nostálgicos del pasado

Con la caída del Muro Berlín se cerró una etapa histórica en Europa que, actualmente, vuelve a resurgir como consecuencia de la discrepancia suscitada en la arena política entre los dos modelos de organización de recursos económicos: el planificado y el liberal o de mercado. Hace unos días se hizo público un video con las declaraciones de una diputada de Podemos de Castilla y León que reflejaba la opinión de aquellos que son contrarios a la impartición de la asignatura de Economía Financiera en los centros de enseñanza. La disciplina económica ha ido evolucionando durante 200 años, las aportaciones de pensadores clásicos como Adam Smith supusieron un paso adelante en la doctrina académica de la disciplina, un compromiso académico con una ciencia que contribuye, entre otras cosas, a entender el efecto adverso del comunismo que ha conducido a muchos episodios de expoliación de recursos materiales y sufrimiento de la población, tal y como resultó de las numerosas crisis alimentarias, muy especialmente de la ucraniana del Holodomor que acabó miserablemente con la vida de siete millones de personas, un número de víctimas mortales muy superior al ocasionado por la totalidad de las crisis sistémicas capitalistas. Desgraciadamente no hace falta recurrir a tiempos tan remotos para encontrar ejemplos de la barbarie anticapitalista, tal y como sucede en Venezuela, donde el monstruo de la inflación, al que hace referencia el libro de texto objeto de crítica, ha sembrado la total desconfianza respecto al funcionamiento general de la Economía venezolana, situación que según se refleja en el video no parece guardar relación alguna con las nociones sobre cultura financiera que la diputada echa por tierra. Sería interesante aprovechar esta ocasión para hacer frente a las interpretaciones pueriles sobre conceptos básicos de Economía con las que se pretende ignorar los 200 años años de evolución de la doctrina económica. Sin lugar a dudas, la ausencia de ahorro e inversión suelen venir acompañadas por déficits elevados, despilfarro del gasto público, y la consiguiente necesidad de cubrir la deuda mediante el recurso al aumento de la masa monetaria, aumento al que se refiere la metáfora del monstruo de la inflación que necesita alimentarse del continuado incremento de dinero dando lugar al círculo vicioso de reducción de la inversión y del crecimiento económico real. Es evidente que el ahorro es un elemento imprescindible de la capacidad de compra futura, el aumento de la masa monetaria va en claro detrimento de la posibilidad de incrementar los activos materiales de las empresas y de las familias y del consiguiente bienestar social, generando altas tasas de inflación con las que mermar el poder adquisitivo, las perspectivas de beneficio e inversión, el crecimiento económico y lastrar la prosperidad de las generaciones futuras. En definitiva, el ahorro y la inversión son la cara y cruz del crecimiento económico así como la base de la motivación e incentivos de los agentes económicos para alcanzar mayores tasas de crecimiento que redunden en prosperidad y bienestar social. 
Se suele acusar a los defensores de la economía liberal de promover la ambición, la despiadada competitividad, de alimentar intereses propios de malas personas que por ser egoístas e individualistas buscan la forma de organizarse para aprovecharse de bienes que son escasos. Esa profunda inmoralidad personal no está relacionada con la Teoría de los sentimientos morales de Adam Smith, de hecho, con la metáfora de la mano invisible se representaba el progreso social de todo aquel que quisiera mejorar sin que ello fuera nunca en detrimento de personas más conservadoras en cuestión de ambiciones o voluntad de emprendimiento. La auténtica frivolidad económica se produce cuando en contra de la libertad de iniciativa privada y la organización económica basada en el libre mercado, los nostálgicos de épocas pasadas fuerzan a su antojo la interpretación básica de las nociones de Economía financiera hasta el punto de atreverse a liderar una opinión ética alardeando de la carencia total de conocimientos técnicos, históricos, morales e intelectuales más complejos y mucho más fiables y contrastables. Tergiversar la historia y desacreditar el conocimiento profundo de la Economía es una práctica habitual de partidos que desprecian el progreso y que lejos de aportar soluciones disparan ideas críticas contra la auténtica prosperidad. El maniqueísmo social propio de las ideologías anticapitalistas no busca la libertad individual sino una versión del bienestar al servicio del adoctrinamiento político donde la ausencia de libertad de acción y la deficiente forma de organización de los recursos económicos les permite de forma intencionada distinguir entre buenos y malos, entre quienes son moralmente superiores y quienes son inferiores además de egoístas, tergiversando de esta manera la interpretación real de la Economía sin importarles el hecho de poner en serio peligro el bienestar basado en la armonía social y la libertad individual. De la misma forma que sucedía con el Muro de Berlín, la frontera de Venezuela es saltada en una única y misma dirección. A no ser que la diputada de Podemos estudie Economía, difícilmente podrá darnos una explicación clara al respecto sin argumentar a favor de la ignorancia política en el área de la ciencia económica.

miércoles, 14 de febrero de 2018

Mito 3: No a los deberes.

La sociedad de la información contribuye sin lugar a dudas a un cambio importante en el sistema educativo, algo que favorece la incorporación de las nuevas tecnologías como herramientas de aprendizaje activo de los alumnos. Ésto, sin embargo, acaba siendo algo que de forma habitual se plantea con oposición a las técnicas tradicionales de enseñanza aprendizaje.

Hay, sin lugar a dudas, una especie de choque entre ambos planteamientos, por un lado, los que fervientemente favorecen la utilización de videojuegos y consolas, y los que por otro lado, prefieren la lectura, el deleite y gusto por la escritura, como vía de aprendizaje útil y universalizable a todo tipo de contenidos y nuevas  metodologías.

El rechazo a los deberes que defienden pedagogos como Richard Gerver, obvia dos cosas, por un lado la limitación habitual que siente el profesor a la hora de dar clases, debido a las faltas de disciplina y costumbres sociales que restan tiempo a la impartición de contenidos académicos, algo que supone la necesidad de mandar deberes e incidir de esta manera en los contenidos curriculares. Por otra parte, también es importante inculcar hábitos de disciplina, cumplimiento responsable de los quehaceres, marcar ritmos, cumplir objetivos, detrás de lo que subyace la responsabilidad y el compromiso del alumnado por el cumplimiento de unos plazos. Estas capacidades son esenciales para la vida adulta de los alumnos, puede ser y de hecho contribuye a su motivación y desarrollo como personas responsables que viven en sociedad y que contribuyen a ella mediante la asunción de responsabilidades.

Finalmente, destacar que Gerver suele recurrir a poner como ejemplo el caso de empresarios importantes como Steve Jobs, que se alejaron del mundo académico para emprender grandes retos en el mundo empírico, especialmente en los negocios. Estar formado a nivel académico no va en contra de estos retos, también sería justo mencionar los innumerables filósofos, empresarios, personajes conocidos y valorados en el terreno de la empresa, las ciencias y ramas jurídicas que han conseguido ser un referente social de alcance.

viernes, 8 de diciembre de 2017

Mito 2: Innovar es modernizar

Innovar es uno de esos conceptos que se manejan de forma asidua en la enseñanza. Dentro de las terminologías de uso frecuente se encuentra este vocablo, junto con el de liderazgo, educación emocional y en valores, trabajo colaborativo y proyectos, como forma de plasmar un cambio educativo que dote de credibilidad al proceso de aprendizaje del alumnado.

Innovar tiene consigo muchas connotaciones positivas, en cada sector se utiliza para marcar una dinámica positiva, de evolución, de tecnología. La labor de investigación es siempre previa a la de innovación, la obtención de resultados trascendiendo sin lugar a dudas una ideología, situando al investigador en su empeño por crear algo nuevo o dar solución objetiva y medible a un problema

Innovar en el terreno de la educación, tiene sin embargo unas connotaciones que le dotan de un sentido extraordinario, algo que sugiere una cierta demarcación que le de sentido y valor propio. Innovar no es lo mismo que modernizar, ni mucho menos guarda relación alguna con llenar un aula de aparatos informáticos.



Llegados a este punto, ¿qué se entiende por innovar en la educación? la clave es la de valorar el análisis sintético que permite sacar conclusiones objetivas acerca de las prácticas docentes, que por muy arcaicas que parezcan, nos permitan obtener buenos resultados tangibles, medibles y objetivables. No se puede ni debe caer en la trampa fácil de innovar por innovar, lo que funciona se ha de respetar. Esto es algo en apariencia sencillo, pero que conviene tener documentado en pruebas oficiales que puedan ser objetivamente difundidas, conocidas por el docente y valoradas en su justa medida. Hay prácticas que son muy positivas y que no necesitan ser ajustadas a través de la tecnología, como es el desarrollo de la escritura, la creación de esquemas conceptuales, el hábito de pasar horas ante un libro o escrito. Todos estos hábitos son igual de importantes que el desarrollo de nuevas herramientas informáticas que llenan de contenidos y colores los ojos de los estudiantes, sin necesidad de admitir que oculta un proceso de elaboración, muy semejante al de un escrito tradicional.

Innovar se puede confundir peligrosamente con el hecho de introducir trabajos colaborativos, que sustituyan clases de contenidos técnicos. La expresión de "aprender a aprender" es una constante en las retórica que oculta un vacío cognitivo, y es que sugiere un proceso activo que no necesariamente demuestra nada más que la forma antigua de hacer trabajos en equipo.


lunes, 30 de octubre de 2017

Mito 1: El aprendizaje académico es traumático

Todos somos conscientes de que en algún momento de nuestras vidas hemos pasado un mal momento debido a una excesiva exigencia académica. En la escuela tradicional se potenciaba el esfuerzo, la necesidad de obtener buenos resultados, el desarrollo del aprendizaje memorístico, algo que sin lugar a dudas no resultaba fácil, ni salía siempre tal y como se pensaba inicialmente.

Esta visión borrosa del pasado se percibe hoy en día de bastante crueldad, genera temor al fracaso, así como sensación de sacrificio que no puede como es lógico venir acompañado de un desarrollo equilibrado del niño o adolescente.

A partir de este temor surge un conflicto entre el abandono del papel de la escuela tradicional y el desarrollo de nuevas prácticas más amigables con el alumno, lo que se podrían llamar prácticas de aprendizaje alu-friendly, si se me permite la expresión. Estas prácticas, sin embargo, aunque potencian determinadas habilidades sociales, dan un bajo reconocimiento a la vocación  y muy especialmente al esfuerzo. Está claro que el esfuerzo, la dedicación, no siempre guardan una relación directamente proporcional con la obtención de buenos resultados, si bien, aportan algo que bien orientado genera una fuente de inmensa satisfacción al alumno: la determinación y el orgullo por el trabajo bien hecho.